
Sinopsis
La madrugada tiene un color particular en los hospitales. No es negro ni gris, sino algo intermedio y artificial, como si la luz de los fluorescentes llevara demasiado tiempo encendida y hubiera perdido parte de su espectro. A las cuatro de la mañana, el Hospital Clínico San Carlos respira con un ritmo distinto al del día. Los pasillos están casi vacíos. El murmullo de las máquinas se vuelve más audible. Las enfermeras caminan con pasos amortiguados por el cansancio y los zuecos de goma.El doctor Adolfo Santana conoce bien ese horario. Lo prefiere.
Reseñas
Reseñar este libro
Entra con tu cuenta. Tu reseña llevará tu nombre de usuario.
Entra para reseñarCargando reseñas…
¿Eres titular de los derechos? Solicita la retirada